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  • Cuánto cobrar de más por pagos con Mercado Pago o tarjeta

    Cuando un cliente te paga con Mercado Pago o con tarjeta, una parte de esa venta se la queda la plataforma o el banco en concepto de comisión. Si no contemplás ese costo en tu precio, la comisión sale directo de tu margen, sin que lo notes hasta que revisás los números a fin de mes. Te mostramos cómo calcular el recargo correcto para no perder plata en cada venta.

    Por qué es importante contemplar la comisión en el precio

    Muchos emprendedores fijan un precio pensando “en la mano”, es decir, en el monto que quieren recibir en efectivo, pero después cobran ese mismo precio también por Mercado Pago o tarjeta sin ajustar nada. El resultado: cada venta por ese medio de pago rinde menos de lo planeado.

    Importante: los porcentajes de comisión que usamos en este artículo son solo ejemplos ilustrativos para mostrar el mecanismo de cálculo. Las comisiones reales cambian con frecuencia y varían según el tipo de cuenta, el medio de cobro (link de pago, QR, posnet) y otros factores. Siempre consultá el porcentaje vigente en la propia web de Mercado Pago o con tu procesadora de tarjeta antes de fijar un recargo.

    Las dos formas de manejar la comisión

    Opción 1: precio único, comisión “absorbida”

    Cobrás el mismo precio sea cual sea el medio de pago, y la comisión la asumís vos como parte de tu costo de venta. Es más simple para el cliente, pero reduce tu margen en las ventas por medios con comisión.

    Opción 2: recargo diferenciado según medio de pago

    Cobrás un precio más alto cuando el cliente paga con Mercado Pago o tarjeta, de forma que el precio neto que te termina quedando sea el mismo que si te hubiera pagado en efectivo. Es más justo para tu margen, pero tenés que comunicarlo con claridad para no generar fricción con el cliente.

    Cualquiera de las dos opciones es válida; lo importante es que sea una decisión consciente y no un descuido.

    Cómo calcular el recargo para no perder margen

    Si querés que el precio con recargo te deje exactamente el mismo neto que el precio sin recargo, la fórmula es:

    Precio con recargo = Precio neto deseado ÷ (1 − % de comisión)

    No es simplemente sumar el porcentaje de comisión al precio, porque la comisión se calcula sobre el precio final cobrado, no sobre el precio neto que buscás. Sumar el porcentaje “derecho” te deja short en el cálculo.

    Ejemplo numérico concreto (con porcentaje ilustrativo)

    Supongamos que querés recibir un neto de $10.000 por un producto, y la comisión de tu medio de cobro es, a modo de ejemplo, del 6% (verificá siempre el porcentaje real vigente en Mercado Pago o con tu procesadora).

    Si sumás el 6% directamente al precio (método incorrecto):

    Precio con recargo = 10.000 × 1,06 = $10.600

    Comisión real sobre ese precio = 10.600 × 0,06 = $636

    Neto real recibido = 10.600 − 636 = $9.964

    Te quedaste $36 por debajo de los $10.000 que buscabas: parece poco, pero en un volumen alto de ventas se acumula.

    Con la fórmula correcta:

    Precio con recargo = 10.000 ÷ (1 − 0,06) = 10.000 ÷ 0,94 = $10.638

    Comisión real sobre ese precio = 10.638 × 0,06 = $638

    Neto real recibido = 10.638 − 638 = $10.000 ✓

    La diferencia entre $10.600 y $10.638 es justamente la plata que te permite recibir el neto exacto que buscabas, en vez de quedarte corto.

    Cómo comunicar el recargo a tus clientes

    • Mostralo como una opción, no como un castigo. Por ejemplo: “Efectivo o transferencia: $X. Mercado Pago/tarjeta: $Y.” No hace falta explicar el porcentaje exacto de la comisión.
    • Aclaralo antes de cobrar, no en el momento del pago. Evita reclamos y malas caras a último momento.
    • Sé consistente entre productos. Un recargo que varía sin lógica clara genera desconfianza; conviene aplicar el mismo criterio de cálculo a toda tu lista de precios.

    Qué hacer si tu comisión es variable según el monto o el plazo de acreditación

    Muchas plataformas, incluida Mercado Pago, tienen distintos porcentajes de comisión según si el dinero se acredita al instante o en unos días, o según el volumen de tu cuenta. Antes de fijar un recargo general, conviene revisar cuál es tu porcentaje real vigente, y no asumir un número que viste hace tiempo o que le escuchaste a otro emprendedor.

    Automatizá este cálculo para toda tu lista de precios

    Calcular el recargo correcto producto por producto, y mantenerlo actualizado cada vez que cambia el porcentaje de comisión, es exactamente el tipo de tarea que conviene automatizar en una planilla, para no tener que rehacer la cuenta a mano cada vez.

    Podés probar el cálculo básico en nuestra planilla gratis, que ya incluye el cálculo de recargo por Mercado Pago o tarjeta. Si tenés muchos productos o querés actualizar el porcentaje de comisión para toda tu lista de una sola vez, la Calculadora de Precios completa hace este cálculo automáticamente para hasta 500 productos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Dónde consulto el porcentaje real de comisión de Mercado Pago?

    Siempre en la propia web o app de Mercado Pago, en la sección de tarifas de tu cuenta, porque los porcentajes varían según el tipo de cobro (link, QR, posnet) y pueden cambiar con el tiempo.

    ¿Es legal cobrar distinto según el medio de pago?

    Las condiciones pueden variar según normativa vigente y el rubro, por lo que ante cualquier duda puntual sobre tu actividad conviene consultar con un contador o abogado. Lo que sí es una práctica extendida es mostrar precios diferenciados de forma transparente antes de la venta.

    ¿Conviene aplicar el mismo recargo a todos mis productos?

    Sí, en general conviene aplicar el mismo criterio de cálculo (la misma fórmula, con el porcentaje de comisión vigente) a toda tu lista de precios, para que el margen se mantenga parejo en todas tus ventas, sin importar el medio de pago que elija cada cliente.

  • Flujo de caja para emprendedores: qué es y cómo armarlo

    Es uno de los momentos más confusos para cualquier emprendedor: facturás bien, las ventas van creciendo, y sin embargo un mes te quedás sin plata para pagarle a un proveedor o cubrir un gasto fijo. Eso no es un problema de ventas, es un problema de flujo de caja. Te explicamos qué es y cómo armar el tuyo.

    Qué es el flujo de caja (y por qué no es lo mismo que facturar)

    El flujo de caja es el registro de cuándo entra y cuándo sale la plata de tu negocio, en efectivo real, sin importar cuándo se generó esa venta o esa deuda. Es distinto de la facturación, porque podés facturar una venta hoy y cobrarla recién dentro de 30 o 60 días, mientras que los gastos (alquiler, sueldos, proveedores) muchas veces hay que pagarlos ya.

    Un negocio puede ser rentable “en el papel” (factura más de lo que gasta) y aun así quedarse sin caja en un momento puntual, simplemente porque los tiempos de cobro y de pago no coinciden.

    Los tres elementos básicos de un flujo de caja

    1. Ingresos

    Toda la plata que entra: cobros de ventas, adelantos, préstamos recibidos. Se registra en el momento en que efectivamente entra, no cuando se facturó.

    2. Egresos

    Toda la plata que sale: pagos a proveedores, sueldos, alquiler, impuestos, comisiones. También se registra en el momento en que efectivamente sale.

    3. Saldo acumulado

    Es el resultado de ir sumando ingresos y restando egresos, período tras período. Te muestra, en cualquier momento, cuánta plata “real” tenés disponible, más allá de lo que diga tu cuenta de resultados.

    Paso a paso para armar tu flujo de caja

    Paso 1: elegí la frecuencia de registro

    Puede ser diario, semanal o mensual, según el volumen de movimientos de tu negocio. Para la mayoría de los emprendimientos chicos, un registro semanal o mensual con detalle por movimiento es suficiente.

    Paso 2: registrá cada movimiento con categoría y medio de pago

    No alcanza con anotar “entró plata” o “salió plata”. Es útil categorizar (ventas, alquiler, insumos, impuestos) y anotar el medio de pago (efectivo, banco, Mercado Pago), porque eso te permite después ver en qué se te va la plata y cuánta tenés disponible en cada lugar.

    Paso 3: calculá el resultado del período

    Resultado del período = Ingresos del período − Egresos del período

    Paso 4: acumulá el saldo

    Saldo acumulado = Saldo acumulado anterior + Resultado del período

    Este saldo acumulado es el número más importante de todo el flujo de caja: te dice si vas mejorando o empeorando tu situación de caja mes a mes.

    Ejemplo numérico concreto

    Supongamos que tu negocio tiene este movimiento en un mes, partiendo de un saldo acumulado inicial de $150.000:

    • Ingresos por ventas: $420.000
    • Egresos por proveedores: $180.000
    • Egresos por alquiler y servicios: $90.000
    • Egresos por impuestos: $60.000

    Resultado del mes:

    Ingresos totales = $420.000

    Egresos totales = 180.000 + 90.000 + 60.000 = $330.000

    Resultado del mes = 420.000 − 330.000 = $90.000

    Saldo acumulado:

    Saldo acumulado = 150.000 + 90.000 = $240.000

    Este mes cerró positivo. Pero si el mes siguiente tenés un pago grande puntual (por ejemplo, la compra de mercadería para la temporada que viene) de $280.000, y tus ingresos de ese mes son de $200.000:

    Resultado del mes siguiente = 200.000 − 280.000 = −$80.000

    Saldo acumulado = 240.000 − 80.000 = $160.000

    Aunque el saldo sigue siendo positivo, ver este número con anticipación te permite decidir si conviene financiar esa compra de otra forma, o adelantar cobros, en vez de descubrirlo cuando ya no tenés margen de maniobra.

    Por qué conviene separar los egresos por categoría

    Ver el total de egresos es útil, pero ver en qué categoría se concentra el gasto es lo que te permite tomar decisiones: si notás que un mes el gasto en insumos subió mucho más que las ventas, podés reaccionar antes de que se convierta en un problema recurrente.

    Errores comunes al armar un flujo de caja

    • Registrar la venta cuando se factura, no cuando se cobra. Esto mezcla flujo de caja con facturación y hace que el saldo no refleje la plata real disponible.
    • No registrar egresos chicos y frecuentes (gastos de librería, comisiones bancarias). Sumados, pueden representar una porción importante del gasto mensual.
    • No proyectar el mes siguiente. El flujo de caja es más útil cuando también te sirve para anticipar, no solo para mirar lo que ya pasó.
    • Mezclar la caja del negocio con la personal. Es uno de los errores más comunes en emprendimientos chicos, y hace imposible saber la salud financiera real del negocio.

    Armá tu flujo de caja sin planillas sueltas

    Un flujo de caja ordenado, con resumen mensual, egresos por categoría y saldos por medio de pago, te da una foto clara de tu negocio sin necesidad de un sistema contable complejo.

    Podés empezar con nuestra planilla gratis para registrar ingresos y egresos básicos. Si necesitás el resumen mensual completo, egresos por categoría y saldos separados por medio de pago, la planilla de Flujo de Caja completa ya viene armada con todo eso.

    Preguntas frecuentes

    ¿El flujo de caja reemplaza a mi contador o a un balance contable?

    No. El flujo de caja es una herramienta de seguimiento interno para saber cuánta plata real tenés y hacia dónde va. Los estados contables formales los prepara tu contador con otras normas y otro objetivo (fiscal, legal), y son complementarios, no reemplazables entre sí.

    ¿Con qué frecuencia tengo que actualizar el flujo de caja?

    Depende del volumen de tu negocio, pero lo ideal es registrar los movimientos a medida que ocurren (o al menos semanalmente) para que el saldo acumulado sea siempre confiable y útil para decisiones del día a día.

    ¿Qué hago si detecto que voy a tener un mes negativo?

    Un flujo de caja proyectado te permite verlo con anticipación y evaluar opciones: adelantar cobros, negociar plazos con proveedores, postergar una compra no urgente, o conseguir financiamiento a tiempo, en vez de reaccionar cuando la plata ya falta.

  • Cómo hacer un presupuesto profesional para tu emprendimiento

    Mandar un presupuesto escrito a mano en un papel, o armado sin orden en un Word, no ayuda a que un cliente confíe en tu trabajo antes de conocerte. Un presupuesto prolijo, con todos los datos claros, muchas veces es la diferencia entre que te elijan a vos o a la competencia. Te mostramos cómo armar uno paso a paso.

    Qué información no puede faltar en un presupuesto

    Un presupuesto profesional, más allá del rubro, siempre debería incluir:

    • Datos de tu negocio: nombre, CUIT (si corresponde), contacto.
    • Datos del cliente: a quién va dirigido.
    • Número de presupuesto y fecha, para poder identificarlo después.
    • Detalle de lo que se cotiza: productos o servicios, cantidades, precio unitario.
    • Subtotal, descuentos (si aplican) y total final.
    • Condiciones: forma de pago, plazo de entrega o de ejecución, y validez del presupuesto.

    Este último punto, la validez, es clave y muchos emprendedores lo omiten: si no aclarás hasta cuándo es válido el precio cotizado, después te podés ver obligado a respetar un precio viejo aunque tus costos ya hayan subido.

    Paso a paso para armar un presupuesto

    Paso 1: dejá tus datos precargados

    Si armás el presupuesto desde una plantilla con tus datos de negocio ya puestos, no tenés que volver a escribirlos cada vez, y reducís el margen de error (como escribir mal tu propio CUIT).

    Paso 2: tené una base de clientes

    Cargar el nombre y los datos de contacto de un cliente nuevo la primera vez, y reutilizarlos en presupuestos futuros, te ahorra tiempo y le da una imagen más prolija a tu negocio (nada de “a confirmar” en el nombre del cliente).

    Paso 3: detallá cada ítem con precio y cantidad

    Evitá poner un solo número global sin detalle. Un presupuesto con el desglose de cada producto o cada etapa de un servicio genera más confianza, porque el cliente entiende en qué se compone el total.

    Paso 4: calculá subtotal, descuentos y total

    El cálculo básico es:

    Subtotal = Suma de (cantidad × precio unitario) de cada ítem

    Total = Subtotal − Descuento (si corresponde)

    Si tu presupuesto incluye IVA discriminado, hay que sumarlo después del descuento, no antes.

    Paso 5: numerá y guardá cada presupuesto

    Tener un número correlativo (Presupuesto N.º 1, N.º 2, etc.) te permite hacer seguimiento de a quién le mandaste qué, y evita confusiones si el mismo cliente te pide una segunda versión.

    Ejemplo numérico concreto

    Supongamos que armás un presupuesto para un cliente que te pide tres servicios:

    • Servicio A: 2 unidades a $8.000 cada una
    • Servicio B: 1 unidad a $15.000
    • Servicio C: 3 unidades a $3.500 cada una

    Cálculo del subtotal:

    Servicio A: 2 × 8.000 = $16.000

    Servicio B: 1 × 15.000 = $15.000

    Servicio C: 3 × 3.500 = $10.500

    Subtotal = 16.000 + 15.000 + 10.500 = $41.500

    Si aplicás un descuento del 10% por ser cliente recurrente:

    Descuento = 41.500 × 0,10 = $4.150

    Total = 41.500 − 4.150 = $37.350

    Este es el número final que va en el presupuesto, con el detalle de cada ítem arriba para que el cliente vea cómo se compone.

    Presupuesto vs. remito: no son lo mismo

    Un presupuesto es una cotización previa, sin valor fiscal: le muestra al cliente cuánto va a costar algo antes de que lo acepte. Un remito, en cambio, se usa para acompañar la entrega de mercadería o la finalización de un trabajo, y tampoco es un comprobante fiscal válido ante AFIP/ARCA, pero cumple otra función administrativa (dejar constancia de la entrega). Ninguno de los dos reemplaza una factura.

    Errores comunes al armar presupuestos

    • No poner fecha de validez. Te puede obligar a mantener un precio viejo si el cliente tarda en responder.
    • Redactar el detalle de forma ambigua. Si el cliente no entiende bien qué incluye y qué no, es terreno fértil para reclamos después.
    • No numerar los presupuestos. Dificulta el seguimiento cuando tenés varios clientes en danza al mismo tiempo.
    • Enviar presupuestos con formato distinto cada vez. Una plantilla fija transmite más profesionalismo que un documento improvisado cada vez.

    Armá presupuestos prolijos en minutos

    Tener una plantilla lista, con tus datos precargados y tu base de clientes a mano, es lo que marca la diferencia entre tardar cinco minutos o media hora en mandar un presupuesto.

    Podés arrancar con nuestra planilla gratis para probar el formato básico de presupuesto. Si además necesitás la plantilla de remito, base de clientes ilimitada y numeración automática completa, te conviene la planilla de Presupuestos y Remitos completa.

    Preguntas frecuentes

    ¿Un presupuesto tiene validez legal si el cliente lo acepta?

    Un presupuesto aceptado por escrito (por mail, por ejemplo) puede servir como respaldo de un acuerdo comercial, pero no es un comprobante fiscal. Para cualquier duda sobre el valor legal en tu caso puntual, lo mejor es consultar con un profesional.

    ¿Tengo que incluir el IVA en el presupuesto?

    Depende de tu situación fiscal y de cómo facturás. Si sos monotributista, generalmente el precio ya incluye todo, sin discriminar IVA. Si facturás con IVA discriminado, conviene mostrarlo por separado para que el cliente vea claramente el neto y el total.

    ¿Cómo hago si el cliente quiere cambios después de aceptar el presupuesto?

    Lo más prolijo es armar un presupuesto nuevo (o una versión actualizada, aclarando que reemplaza al anterior) con el detalle de los cambios, en vez de modificar de palabra el acuerdo original. Así queda todo documentado.

  • Cómo saber si te pasás de categoría en el monotributo

    Una de las dudas más frecuentes entre monotributistas es “¿me voy a pasar de categoría?”, y la respuesta casi siempre llega tarde: cuando ya facturaste de más y te enterás en el momento de la recategorización. La buena noticia es que el mecanismo para anticiparte es simple una vez que entendés cómo funciona. En este artículo te explicamos la lógica de los 12 meses móviles, sin dar montos concretos, porque esos valores los actualiza periódicamente ARCA y siempre hay que consultarlos en la fuente oficial.

    Qué son los 12 meses móviles

    El monotributo no mide tu facturación por año calendario (de enero a diciembre), sino por los últimos 12 meses, contados desde el mes en curso hacia atrás. Esto se llama “12 meses móviles” porque la ventana de tiempo se va desplazando mes a mes.

    Por ejemplo, si hoy es septiembre, tu facturación acumulada relevante es la de octubre del año pasado a septiembre de este año. El mes que viene, esa ventana se corre: pasa a ser de noviembre del año pasado a octubre de este año, y el mes de octubre del año pasado deja de contar.

    Esto significa que tu situación respecto al tope de tu categoría puede cambiar todos los meses, no solo una vez al año.

    Por qué importa entender esto (y no solo mirar el año calendario)

    Muchos monotributistas piensan “todavía falta para fin de año, tengo tiempo”. Pero como la ventana es móvil, podés estar cerca del tope de tu categoría en cualquier mes del año, no solo en diciembre. Si un mes puntual facturaste mucho (por una venta grande, un proyecto especial, temporada alta), ese pico se mantiene “adentro” de tu ventana de 12 meses durante todo un año, hasta que esa ventana lo deja atrás.

    Cómo hacer el seguimiento mes a mes

    El mecanismo, en la práctica, es así:

    1. Cada mes, anotá tu facturación de ese mes.
    2. Sumá los últimos 12 meses (incluyendo el actual), no los del año calendario.
    3. Compará ese acumulado con el tope de tu categoría actual.
    4. Si te acercás al tope (por ejemplo, llegás a una proporción alta, como el 80%), empezá a prestar atención especial.
    5. Si superás el tope de tu categoría, correspondrá recategorizarte a la categoría que sí cubra tu facturación acumulada.

    Para los valores exactos de los topes de cada categoría, siempre hay que consultar la fuente oficial, porque se actualizan periódicamente: arca.gob.ar. No uses cifras de un artículo o de un grupo de WhatsApp para tomar esta decisión, porque pueden estar desactualizadas.

    Ejemplo numérico concreto (con cifras ilustrativas, no reales)

    Para que se entienda el mecanismo, usemos números de ejemplo sin relación con los topes reales vigentes (que debés consultar en arca.gob.ar).

    Supongamos, solo a modo ilustrativo, que el tope de tu categoría actual fuera de $10.000.000 anuales (12 meses móviles), y tu facturación de los últimos 12 meses fuera esta:

    • Primeros 6 meses: $500.000 por mes → $3.000.000
    • Últimos 6 meses (con un proyecto grande en el medio): $1.200.000 por mes → $7.200.000

    Acumulado de los 12 meses móviles:

    Total = 3.000.000 + 7.200.000 = $10.200.000

    En este ejemplo, superarías el tope de $10.000.000 del ejemplo, por lo que correspondería evaluar la recategorización a la categoría siguiente. Si el mes que viene “sale” de la ventana uno de los meses de $500.000 y “entra” un mes nuevo de $1.200.000, el acumulado sigue subiendo, aunque no hayas cambiado tu ritmo de facturación reciente.

    Este ejemplo muestra por qué no alcanza con mirar “cuánto facturé este mes”: lo que importa es el acumulado móvil completo.

    Cómo anticiparte sin sorpresas

    • Llevá un registro mensual de tu facturación, no solo para impuestos sino como hábito de seguimiento.
    • Calculá el acumulado de los últimos 12 meses cada mes, no solo al momento de la recategorización semestral formal.
    • Definí para vos mismo un umbral de alerta (por ejemplo, cuando el acumulado se acerca a una proporción alta del tope vigente) para empezar a planificar con anticipación, en vez de reaccionar después.
    • Consultá siempre los montos de topes vigentes en arca.gob.ar, porque se actualizan y un dato viejo puede hacerte tomar una decisión equivocada.
    • Ante cualquier duda sobre tu situación puntual, consultá a un contador matriculado. Este artículo explica el mecanismo general, no reemplaza el asesoramiento impositivo personalizado.

    Automatizá el seguimiento mensual

    Calcular a mano el acumulado de 12 meses móviles cada mes, corriendo la ventana y sumando de nuevo, es tedioso y fácil de errar. Una planilla que haga esta cuenta automáticamente, y te muestre con alertas visuales cuándo te estás acercando a tu tope actual, te ahorra ese trabajo y te da tranquilidad.

    Podés probar el seguimiento básico en nuestra planilla gratis, pensada para cargar tu facturación mensual. Si querés el cálculo completo de los 12 meses móviles con alertas automáticas y categoría sugerida, la planilla de Monotributo completa hace todo este seguimiento por vos, mes a mes.

    Preguntas frecuentes

    ¿La recategorización es automática o la tengo que hacer yo?

    La recategorización formal ante ARCA/ARCA es un trámite que corresponde hacer en los períodos que establece el organismo. Una planilla de seguimiento te ayuda a anticipar si vas a necesitar recategorizarte, pero el trámite en sí lo hacés en el sitio oficial o con tu contador.

    ¿Qué pasa si un solo mes facturé mucho más de lo normal por algo puntual?

    Ese mes va a integrar tu ventana de 12 meses móviles durante un año completo, empujando el acumulado hacia arriba mientras esté “adentro” de la ventana. Es importante tenerlo en cuenta incluso si no esperás repetir esa facturación en el corto plazo.

    ¿Dónde consulto los montos de topes actualizados de cada categoría?

    Siempre en la fuente oficial, arca.gob.ar, porque los montos se actualizan periódicamente y cualquier cifra publicada en otro lado puede estar desactualizada para el momento en que la leas.

  • Planilla de control de stock en Excel: guía paso a paso

    Llevar el stock en la cabeza o en un cuaderno funciona hasta que un día falta el producto que más se vende, o te enterás tarde de que tenés plata inmovilizada en mercadería que no rota. Una planilla de control de stock bien armada resuelve los dos problemas, y no hace falta un sistema caro para tenerla. Te mostramos cómo armarla paso a paso en Excel o Google Sheets.

    Qué necesita tener una planilla de control de stock

    Como mínimo, un control de stock funcional necesita cuatro piezas:

    1. Una lista de productos, con su stock mínimo definido.
    2. Un registro de movimientos (compras, ventas, ajustes) con fecha y cantidad.
    3. Un cálculo de stock actual, que se actualice solo a partir de los movimientos.
    4. Alertas visuales para saber qué reponer antes de que se agote.

    Paso 1: armá la hoja de productos

    En esta hoja anotás cada producto con, al menos, estas columnas:

    • Código o nombre del producto
    • Categoría (opcional, útil para reportes)
    • Stock mínimo (la cantidad debajo de la cual necesitás reponer)
    • Stock actual (esta columna se calcula sola, no se escribe a mano)

    Definir bien el stock mínimo es la parte más importante: tiene que contemplar cuánto tardás en reponer ese producto. Si un proveedor te tarda dos semanas, tu mínimo tiene que cubrir la venta esperada de esas dos semanas, no solo “lo que queda antes de vender todo”.

    Paso 2: armá la hoja de movimientos

    Cada vez que entra o sale mercadería, registrás una fila con:

    • Fecha
    • Producto
    • Tipo de movimiento (compra, venta, ajuste por rotura o pérdida)
    • Cantidad

    Este registro es la base de todo lo demás. Si esta hoja está bien alimentada día a día, el resto de la planilla (stock actual, alertas, resumen mensual) se calcula solo.

    Paso 3: calculá el stock actual con una fórmula

    El stock actual de un producto es, en esencia:

    Stock actual = Stock inicial + Compras − Ventas − Ajustes negativos

    En Excel o Sheets, esto se hace normalmente con una función SUMAR.SI (SUMIF) que suma las entradas y resta las salidas de la hoja de movimientos, filtrando por cada producto. Usar INDEX/MATCH o BUSCARV para relacionar las hojas hace que la planilla funcione igual en Excel y en Google Sheets, sin depender de funciones exclusivas de una sola plataforma.

    Paso 4: configurá las alertas de reposición

    Con formato condicional, podés hacer que la celda de stock actual se pinte de rojo cuando el valor cae por debajo del stock mínimo definido para ese producto. Así, con solo mirar la hoja de productos, sabés de un vistazo qué reponer sin tener que revisar producto por producto.

    Ejemplo numérico concreto

    Supongamos que vendés remeras y tenés este producto:

    • Stock mínimo definido: 10 unidades
    • Stock inicial del mes: 40 unidades
    • Compras registradas en el mes: 20 unidades
    • Ventas registradas en el mes: 45 unidades
    • Ajustes (una remera dañada): 1 unidad

    Cálculo del stock actual:

    Stock actual = 40 + 20 − 45 − 1 = 14 unidades

    Como 14 está por encima del mínimo (10), la celda todavía no se pone en alerta. Pero si en la semana siguiente se venden 5 remeras más sin reposición:

    Stock actual = 14 − 5 = 9 unidades

    Como 9 es menor que el mínimo de 10, la alerta se activa: es momento de pedirle al proveedor antes de quedarte sin stock justo cuando más se vende.

    El resumen mensual: para qué sirve además del stock

    Más allá del control diario, conviene tener una hoja de resumen mensual que te muestre:

    • Total de unidades vendidas en el mes, por producto.
    • Top 5 de productos más vendidos.
    • Comparación entre meses, para detectar tendencias.

    Este resumen es el que te ayuda a decidir qué reponer primero cuando tenés que priorizar la plata disponible para comprar mercadería.

    Errores comunes al armar un control de stock

    • Registrar movimientos “cuando hay tiempo” en vez de en el momento. Un control de stock desactualizado no sirve para nada.
    • No definir un stock mínimo realista. Un mínimo muy bajo no te da margen de reacción; uno muy alto inmoviliza plata en mercadería de más.
    • Mezclar unidades distintas en la misma columna (por ejemplo, cajas y unidades sueltas del mismo producto), lo que rompe los cálculos automáticos.
    • No revisar el stock físico contra la planilla de tanto en tanto. Ningún sistema reemplaza un conteo físico periódico para detectar diferencias.

    Empezá con una planilla ya armada

    Armar todas estas fórmulas desde cero lleva tiempo, y un error en una fórmula de SUMAR.SI puede hacer que el stock calculado no coincida con la realidad. Por eso conviene arrancar con una plantilla que ya tenga todo probado.

    Podés probar el funcionamiento básico con nuestra planilla de stock gratuita, que incluye cálculo de stock actual y alertas para hasta 15 productos. Si tenés más productos o necesitás el resumen mensual y el top 5 de más vendidos, la planilla de Control de Stock completa ya viene con todo armado para hasta 500 movimientos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Puedo usar esta lógica si vendo por varios canales (local y online)?

    Sí, simplemente registrás cada venta con su canal de origen en la hoja de movimientos. Si querés separar el análisis por canal, podés agregar una columna de “canal” y armar un resumen filtrado por ese dato.

    ¿Qué diferencia hay entre esto y un sistema de gestión (ERP)?

    Un ERP suele integrar stock, facturación y contabilidad en un solo sistema, con un costo mensual. Una planilla de control de stock es más simple, no tiene costo recurrente y alcanza perfectamente para negocios chicos y medianos que no necesitan esa integración completa.

    ¿Cómo hago si tengo productos con variantes (talles, colores)?

    Lo más prolijo es tratar cada combinación de producto y variante como un renglón distinto en la hoja de productos (por ejemplo, “Remera azul talle M”), así el stock mínimo y el stock actual se calculan por variante y no de forma general.

  • Cómo actualizar precios con inflación sin perder clientes

    Actualizar precios en un contexto de inflación es una de las tareas más incómodas para cualquier emprendedor: si no lo hacés, tu margen se derrite mes a mes; si lo hacés mal o muy seguido, corrés el riesgo de que el cliente sienta que “todo el tiempo está más caro”. La buena noticia es que hay una forma de hacerlo de manera prolija, previsible y sin perder margen.

    Por qué no actualizar precios te sale más caro que actualizarlos

    Cuando tus costos suben pero mantenés el precio de venta “para no molestar al cliente”, tu margen real se reduce cada mes, aunque tu precio de lista siga igual. Es una pérdida silenciosa: no la ves en la caja de un día para el otro, pero se nota en el balance a fin de año.

    La clave no es evitar actualizar, sino hacerlo con un método claro y de forma predecible para tus clientes.

    Cuándo actualizar precios

    No hay una regla única, pero estos son los criterios más usados por emprendedores en Argentina:

    • Por período fijo: cada mes, o cada dos meses, según cuánto se muevan tus costos.
    • Por variación acumulada: cuando tus costos principales (insumos, alquiler, flete) suben un porcentaje determinado desde la última actualización.
    • Por evento puntual: cuando un proveedor te avisa un aumento grande y puntual que no podés absorber.

    Lo importante es elegir un criterio y ser constante, en vez de actualizar “cuando te acordás” o “cuando ya no da más”.

    Cómo calcular el nuevo precio sin perder margen

    El error más común es aumentar el precio “a ojo” (por ejemplo, redondear hacia arriba) sin chequear si ese aumento realmente compensa la suba de costos. El método correcto es:

    1. Calculá cuánto subieron tus costos principales en el período.
    2. Aplicá ese mismo porcentaje (o el que corresponda según tu margen) sobre el precio de venta actual.
    3. Volvé a calcular el margen real con el nuevo precio, para confirmar que se mantiene.
    4. Redondeá el precio final a un número prolijo.

    Ejemplo numérico concreto

    Supongamos que vendés un producto a $6.000, con un costo de $3.600 (margen real del 40%). En el último mes, tu costo subió un 12% por aumento del proveedor.

    Nuevo costo:

    Costo nuevo = 3.600 × 1,12 = $4.032

    Precio necesario para mantener el margen del 40%:

    Precio nuevo = Costo nuevo ÷ (1 − Margen) = 4.032 ÷ 0,60 = $6.720

    Redondeo:

    Precio de venta actualizado = $6.700 (redondeado hacia abajo, perdiendo apenas $20 de margen para que el precio quede prolijo)

    Si en cambio hubieras aumentado el precio un 12% parejo (el mismo porcentaje que subió el costo), el precio habría quedado en $6.720 también, en este caso coincide porque el margen se mantiene proporcional. Pero si tu producto tiene además costos fijos que no subieron en la misma proporción, aumentar “el mismo porcentaje que subió un solo costo” puede no ser suficiente. Por eso conviene siempre volver a calcular desde el costo total, no aplicar un porcentaje general a todos los productos por igual.

    Cómo comunicar el aumento sin perder clientes

    Anticipate cuando puedas

    Si sabés que en unos días vas a actualizar precios, un aviso simple (“a partir del [fecha] actualizamos precios por costos”) genera mucho menos fricción que un aumento sorpresa en el momento de cobrar.

    Sé consistente con la frecuencia

    Un cliente que sabe que actualizás precios, por ejemplo, el primer día de cada mes, lo toma con naturalidad. Lo que genera desconfianza es la sensación de que el precio cambia “cuando se te ocurre”.

    No disculpes de más

    Explicar brevemente que el ajuste responde a costos (sin dar cifras internas) es suficiente. Sobre-explicar o disculparte en exceso puede transmitir inseguridad sobre tu propio precio.

    Ofrecé previsibilidad en pagos grandes

    Si trabajás con presupuestos o proyectos largos, aclarar que el precio cotizado tiene una validez limitada (por ejemplo, 15 días) evita la incomodidad de tener que subirlo a mitad de un trabajo ya acordado.

    Actualizá toda tu lista de precios de una sola vez

    Recalcular producto por producto cada vez que sube un costo es la parte que más tiempo le come a un emprendedor. Lo ideal es tener una planilla donde cargás el porcentaje de aumento una sola vez y se recalculan todos los precios juntos, respetando el margen de cada producto.

    Podés probar el cálculo básico de margen y precio en nuestra planilla gratis. Si querés la función de actualización masiva por inflación, que recalcula toda tu lista de precios con un solo click, te conviene la Calculadora de Precios completa.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cada cuánto conviene actualizar precios en un contexto de alta inflación?

    Depende de cuánto se muevan tus costos, pero muchos emprendedores optan por revisar precios mensualmente cuando la inflación es alta, y espaciar más las actualizaciones cuando se estabiliza. Lo importante es elegir una frecuencia y respetarla.

    ¿Es mejor aumentar poco y seguido, o poco y de golpe?

    Aumentos frecuentes y moderados suelen generar menos rechazo que un salto grande de golpe, porque el cliente los percibe como parte normal del contexto económico. Pero también implican más trabajo administrativo, así que conviene automatizar el cálculo.

    ¿Cómo actualizo precios de servicios que ya presupuesté hace un mes?

    Si el presupuesto tenía una fecha de validez clara, podés recalcularlo con el nuevo precio sin problema. Si no la tenía, lo más prolijo es respetar el precio original para ese trabajo puntual y aplicar el ajuste desde el próximo presupuesto, dejando la validez de fecha aclarada de ahí en adelante.

  • Margen vs markup: la diferencia que te hace perder plata

    “Le pongo un 40% de ganancia” es una de las frases más comunes entre emprendedores, y también una de las más peligrosas si no aclarás sobre qué base calculás ese 40%. Margen y markup suenan parecido, pero son dos cuentas distintas, y confundirlas puede hacer que ganes mucho menos de lo que pensás.

    Qué es el markup

    El markup (o recargo) es el porcentaje que le sumás al costo de un producto para llegar al precio de venta.

    Fórmula: Precio de venta = Costo × (1 + Markup)

    Por ejemplo, si algo te cuesta $1.000 y le aplicás un markup del 50%, el precio de venta queda en $1.500.

    Qué es el margen

    El margen es el porcentaje de ganancia que representa esa venta sobre el precio final, no sobre el costo.

    Fórmula: Margen = (Precio de venta − Costo) ÷ Precio de venta

    Siguiendo el mismo ejemplo: si vendés a $1.500 algo que te costó $1.000, tu ganancia es de $500. Pero $500 sobre $1.500 es un margen del 33,3%, no del 50%.

    Por dónde entra la confusión (y la pérdida de plata)

    El problema aparece cuando un emprendedor quiere ganar “40% de margen” pero, sin darse cuenta, aplica un markup del 40% sobre el costo. Como vimos arriba, un markup del 40% no da un margen del 40%: da un margen más bajo. Esa diferencia, multiplicada por todas las ventas del mes, es plata real que no llega a tu bolsillo.

    La relación matemática entre margen y markup

    Si sabés el margen que querés y necesitás el markup equivalente (o viceversa), podés usar estas fórmulas:

    • Markup = Margen ÷ (1 − Margen)
    • Margen = Markup ÷ (1 + Markup)

    Ejemplo numérico concreto

    Imaginemos que tenés un producto que te cuesta $2.000 y querés ganar un margen real del 30% sobre el precio de venta (no un markup del 30%).

    Si por error aplicás un markup del 30% sobre el costo:

    Precio de venta = 2.000 × 1,30 = $2.600

    Margen real = (2.600 − 2.000) ÷ 2.600 = 600 ÷ 2.600 = 23,1%

    Estás ganando 6,9 puntos de margen menos de lo que creías. En 100 ventas de este producto, eso son casi $18.000 de diferencia entre lo que pensabas ganar y lo que ganaste realmente.

    Si calculás el markup correcto para lograr un margen real del 30%:

    Markup = 0,30 ÷ (1 − 0,30) = 0,30 ÷ 0,70 = 0,4286 (42,86%)

    Precio de venta = 2.000 × 1,4286 = $2.857

    Margen real = (2.857 − 2.000) ÷ 2.857 = 857 ÷ 2.857 = 30% ✓

    La diferencia entre $2.600 y $2.857 es exactamente la plata que estabas dejando sobre la mesa por confundir margen con markup.

    Tabla rápida de equivalencias

    Margen deseado Markup equivalente que necesitás aplicar sobre el costo
    20% 25%
    30% 42,9%
    40% 66,7%
    50% 100%

    Como se ve, cuanto más alto es el margen que buscás, más grande es la brecha con el markup. Por eso es tan importante saber cuál de los dos estás usando cuando definís tus precios.

    Cómo evitar este error en tu negocio

    1. Decidí de entrada si vas a trabajar con margen o con markup, y sé consistente en toda tu lista de precios.
    2. Si pensás en términos de “cuánto quiero ganar sobre lo que vendo”, estás pensando en margen: usá la fórmula de margen.
    3. Revisá tu margen real cada vez que cambien tus costos, porque un aumento de costo sin ajuste de precio reduce el margen real aunque el markup se mantenga igual.
    4. Automatizá la cuenta. A mano es fácil confundirse entre las dos fórmulas, sobre todo si tenés muchos productos con costos distintos.

    Dejá que la planilla haga la cuenta correcta por vos

    Elegir entre margen y markup, y aplicar la fórmula correcta producto por producto, es exactamente el tipo de cálculo que conviene automatizar para no repetir el error mes tras mes.

    Podés probar esto gratis en nuestra planilla de precios gratuita, que calcula el margen real de cada producto para que nunca más confundas margen con markup. Si tenés más de 15 productos o querés actualizar toda tu lista de precios de una sola vez, la Calculadora de Precios completa hace este cálculo automáticamente para hasta 500 productos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál de los dos es “mejor”, margen o markup?

    Ninguno es mejor en sí mismo, son dos formas distintas de mirar la misma ganancia. Lo importante es saber cuál estás usando y no mezclarlos al fijar precios, porque eso es lo que genera el error de cálculo.

    ¿Los negocios grandes usan margen o markup?

    La mayoría de los reportes financieros y de rentabilidad usan margen, porque se calcula sobre las ventas (que es el número que después aparece en la facturación). El markup es más común como método rápido para poner precios en el día a día.

    ¿Cómo sé qué margen es razonable para mi rubro?

    Varía mucho según el tipo de negocio: reventa de productos, gastronomía, servicios profesionales, etc. No existe un número universal; lo que sí es clave es calcularlo siempre de la misma forma para poder comparar un producto con otro y un mes con otro.

  • Cómo calcular el precio de venta de un producto

    Si alguna vez pusiste un precio “a ojo” y después te diste cuenta de que casi no ganabas nada, no estás solo. Calcular el precio de venta bien hecho no es magia ni requiere ser contador: es aplicar la misma cuenta cada vez, sin saltarte ningún paso. Acá te mostramos cómo hacerlo de punta a punta.

    Por qué poner precio “a ojo” te hace perder plata

    Cuando fijás precios de memoria o mirando lo que cobra la competencia, es fácil olvidarte de algún costo: el IVA, la comisión de Mercado Pago, el envío, o simplemente cuánto tiempo te lleva armar el producto. El resultado es que factura entra, pero a fin de mes no sabés bien adónde fue la plata.

    La solución es tener una fórmula fija que uses siempre, para todos los productos, sin excepciones.

    Los pasos para calcular el precio de venta

    Paso 1: Sumá todos los costos

    No es solo el costo del insumo o la mercadería. Tenés que sumar:

    • Costo del producto o de la materia prima.
    • Costos variables directos (packaging, flete si lo pagás vos, comisiones de venta).
    • Una porción de tus costos fijos (alquiler, luz, sueldos) si querés ser más precisos, prorrateada por producto o por mes.

    Paso 2: Definí el margen que querés ganar

    El margen es el porcentaje de la venta final que se queda como ganancia, después de cubrir el costo. No confundas margen con markup (recargo sobre el costo): son cálculos distintos y mezclarlos es una de las causas más comunes de precios mal puestos. Si querés profundizar en esto, te recomendamos el artículo sobre margen vs. markup.

    Paso 3: Sumá el IVA si corresponde

    Si facturás con IVA, tenés que agregarlo sobre el precio antes de mostrarlo al cliente. Muchos emprendedores calculan el margen sobre el precio final con IVA incluido y terminan ganando menos de lo que pensaban.

    Paso 4: Sumá el recargo por tarjeta o Mercado Pago

    Si tu cliente paga con tarjeta o Mercado Pago, te descuentan una comisión. Si no la contemplás en el precio, esa comisión sale directo de tu margen. Podés cobrar un precio distinto según el medio de pago, o promediar el recargo en el precio de lista.

    Paso 5: Redondeá el precio final

    Un precio de $2.347 no se ve profesional ni es práctico para cobrar en efectivo. Redondealo a la unidad más cercana que uses habitualmente ($50, $100), cuidando no perder margen en el redondeo hacia abajo.

    Ejemplo numérico concreto

    Supongamos que vendés un producto con estos números:

    • Costo del producto: $3.000
    • Margen deseado: 40% sobre el precio de venta
    • IVA: 21%
    • Recargo por Mercado Pago: 5%

    Cálculo del precio sin impuestos ni recargos:

    Precio base = Costo ÷ (1 − Margen) = 3.000 ÷ (1 − 0,40) = 3.000 ÷ 0,60 = $5.000

    Agregamos el IVA:

    Precio con IVA = 5.000 × 1,21 = $6.050

    Agregamos el recargo de Mercado Pago:

    Precio final = 6.050 × 1,05 = $6.352,50

    Redondeamos:

    Precio de venta al público = $6.350 (o $6.400 si preferís redondear hacia arriba para no perder margen)

    Con este precio, tu margen real del 40% queda protegido incluso después de pagar IVA y la comisión del medio de pago. Si hubieras puesto $5.000 sin más cuentas, en la práctica tu margen real habría sido mucho menor.

    Errores comunes al calcular el precio de venta

    • Calcular el margen sobre el costo en vez de sobre el precio de venta. Esto en realidad es markup, y da un margen real más bajo del que pensás.
    • Olvidarse del IVA o de la comisión de la tarjeta. Son los dos costos “invisibles” que más se comen la ganancia.
    • No actualizar precios cuando suben los costos. Un precio calculado bien hoy puede quedar mal en dos meses si no lo revisás.
    • Redondear siempre hacia abajo. Un par de pesos por producto, multiplicado por cientos de ventas, es plata real que dejás de ganar.

    Hacé esta cuenta sin calculadora ni Excel desde cero

    Todo este proceso —costo, margen, IVA, recargo y redondeo— lo podés automatizar. Así no tenés que repetir la cuenta cada vez que cambia un costo o agregás un producto nuevo.

    Podés arrancar con nuestra planilla gratis de precios, que te deja calcular hasta 15 productos con estas mismas fórmulas. Si tenés más productos o querés la actualización masiva por inflación, mirá la Calculadora de Precios completa, que hace todo este cálculo automáticamente para hasta 500 productos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Tengo que usar siempre el mismo margen para todos mis productos?

    No necesariamente. Podés usar márgenes distintos según el producto, por ejemplo un margen más bajo en productos de alta rotación y uno más alto en productos exclusivos o de nicho. Lo importante es que cada precio esté calculado, no puesto a ojo.

    ¿Cómo hago si vendo servicios y no productos físicos?

    La lógica es la misma: en vez de “costo del producto” usás tu costo por hora o por proyecto (tiempo, herramientas, gastos asociados) y aplicás el mismo margen, IVA y recargo si corresponde.

    ¿Qué pasa si mi competencia vende más barato que el precio que me da la fórmula?

    Tenés dos caminos: revisar si podés bajar algún costo sin perder calidad, o diferenciarte por otro lado (atención, calidad, tiempos de entrega) para justificar tu precio. Bajar el precio sin volver a calcular el margen suele terminar en vender más y ganar menos.